Perdona y Sonríe :-)

Hoy quiero compartir el sueño que he tenido esta noche.

Sin entrar en detalles, altamente oníricos y faltos de sentido (como una carretera que se va estrechando a la anchura de una bicicleta, y sin embargo voy por ella con el coche, o el coche que se guarda en una cartera de mano…) estaba realizando un viaje cuando de pronto todo se empieza a torcer. Empiezan a sucederme calamidades, una tras otra, la mayoría relacionadas con gente que se aprovecha de mí, que me roba lo que tengo o que me engaña.

Y no veo el fin. Cuando tomo una decisión para salir del paso, vuelve a torcerse, vuelven a engañarme, vuelven a aprovecharse.

Y entonces, cuando empiezo verdaderamente a desesperarme, cuando no veo solución, me vine el siguiente pensamiento: “Bueno, si tiene que ser así, que sea…, acepta lo que hay. Recuerda Un Curso de Milagros. Perdona y sonríe.. Que pase lo que tenga que pasar…”, y entonces sonrío a la persona que tengo al lado, que me ha estafado, y la perdono…

Ella me mira extrañada, pero de repente, todo empieza a cambiar: el cobrador del vagón (porque había cogido una especie de enlazador que me llevaría a la estación de tren) toma el boleto caducado que me habían vendido y lo ticka sin más, sin comprobar nada; el tren que ya debería haber partido (porque llego tarde) está esperando; las personas que me habían engañado me devuelven mis papeles (pasaporte y carnets, y con el dinero que había dentro)… todo se arregla en la medida de lo posible. Hay algunas cosas que no pueden volver a ser lo que eran (mi coche está completamente desguazado), pero se reparan de otra manera.

Y cuando despierto y me viene todo ese gigantesco lío a la cabeza, no recordaba exactamente la frase que me sacaba del apuro.

Pero después, al meditar en la mañana me ha venido claramente:

Perdona y sonríe…

Meditación …

Últimamente me ha dado por la meditación. Y como me suele pasar, son una serie de circunstancias encadenadas las que lo han provocado.

meditación-budista-9-niveles

En primer lugar, están los ejercicios de Un Curso de Milagros. Te obligan cada día a centrar tu atención sobre un determinado pensamiento, una idea concreta. Para ello debes cerrar los ojos y pensar sobre ella el tiempo establecido (5 minutos, 10, 15…).

Hasta ahora, esto me costaba bastante. Primero, por vagancia, pura y dura. Puedo estar 5 horas trabajando, o “equis” horas jugando o viendo la tele, pero me cuesta sentarme 15 minutos a pensar.  Es más fácil dejar la mente libre, realizando cualquiera de esas tareas o distracciones. Así no hay que pensar…

Además, está la dificultad de centrarme en ese pensamiento. Me pongo a pensar sobre ello, y al momento, mi mente ya está pensando en cómo voy a terminar una tarea, o en la película que vi ayer, o lo que me ha dicho fulano esta mañana, o esa canción que no para…

Y se me hacía largo. Cada dos por tres abría los ojos para mirar la hora, pensando que ya habría pasado el tiempo…y ¡solo han pasado 3 minutos!. “Venga, vamos, vuelve a lo tuyo, concéntrate, ya queda menos”. Y se te va bastante tiempo del ejercicio pensando en el tiempo.

Pero últimamente, (no sé si por el contenido de las lecciones, o por la práctica, o porque he puesto una alarma para que cuente el tiempo y así no tengo que estar pensando en si ha pasado ya), me he dado cuenta de que ya me puedo centrar en esa idea, que cuando me desvío en seguida me doy cuenta y puedo volver a ella. O me desvío de la idea central porque me llegan otras, que son precisamente el propósito del ejercicio, y entonces las voy analizando hasta llegar a una conclusión.

Lo principal es que me doy cuenta de mi proceso mental, las ideas ya no llegan y se van libremente “al azar”.

Y ahora ya no me cuesta, me gusta, y el tiempo no se me hace pesado, aunque en realidad me parece mucho más largo que antes, como si se extendiese, pero ya no pienso en él, y me parece increíble lo que pueden dar de sí esos minutos.

Cuando suena la alarma, a veces sigo pensando un rato más en ello, y cuando abro los ojos me encuentro renovado, descansado, centrado y alerta.

Entonces me viene a la cabeza: “oye, esto debe ser algo parecido a la meditación, tengo que buscar algo sobre ello”. (Ahora me parece increíble no haberlo pensado antes, haber comenzado estudiando la meditación para poder hacer correctamente los ejercicios, pero ya se sabe, al ego esto no le gusta nada y no te ofrece soluciones o ayudas).

Y como por “por casualidad” ;-), después del vídeo que estaba viendo en Youtube, aparece un vídeo de “cómo meditar” …

Y ayer abro el correo y una academia en la que hice un curso me envía el enlace a un libro gratuito de respiración y meditación …

El vídeo que vi sobre meditación es el siguiente Como meditar, 1 de 4. La parte que más me gusta es la del Venerable René Feusi, y como estaba partido, lo he juntado en el siguiente: Como meditar, la paz mental, los nueve niveles de la meditación. Por el Venerable René Feusi, un vídeo de 13 minutos en el que explica los nueve niveles de la meditación budista. Yo creo que voy por el 2º o 3º, pero ya me he dicho, “Guau, es bastante agradable” (lo comenta en el 5º).

Había pensado en incluir aquí la transcripción del vídeo, o al menos un esquema de los nueve pasos, pero me dije, “seguro que a alguien ya se le ha ocurrido antes”, así que busqué, y por supuesto, en un montón de páginas estaban las palabras del venerable.

En Cómo Meditar está transcrito el documental completo.

Y el esquema, aquí, Meditación budista: los 9 niveles del camino a la paz mental, explicado perfectamente (¡gracias, Alejandro!).

Rene_Feusi

Así que, como dice el V. René, ¡buena suerte!.

Veamos que trae el tiempo …

Érase una vez un campesino que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

– Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
– ¿Por qué lo llamas desgracia? – respondió el padre -, veremos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

– ¡Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho -, nuestro caballo ha traído otro caballo.
– ¿Por qué lo llamas suerte? – repuso el padre -, veamos qué nos trae el tiempo…

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se rompió una pierna.

– Padre, ¡qué desgracia! – exclamó ahora el muchacho – ¡Me he roto la pierna!

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
– ¿Por qué le llamas desgracia? Veamos que trae el tiempo …

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que se quejaba en su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Fueron a por el hijo, pero al verlo con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno. La vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo.


… ¡Que suerte!… ¡que desgracia!…, siempre a merced de lo que aparezca… “Bueno”, “malo”, palabras que mañana pueden cambiar su significado, las dos caras de una misma moneda…

No etiquetar las experiencias, sólo vivirlas, ahora.Y si en mi camino aparecen limones, me hago una limonada …

Hoy – Mi Revolución

Ayer hablábamos de Mañana, es hora de hablar de hoy, de la mano de Cuatro pesos de propina:

Hoy la pelea que doy es quererme más
Hoy el grito que doy es silencio
Hoy te pido perdón si te lastimé el corazón
Hoy no quiero lo que me hace mal, lo oscuro del juego

Hoy que es tiempo de sanar las heridas del tiempo
Hoy que pronto será ayer, regálate el momento

Hoy pude ver quien soy, conocerme más
Hoy el veneno encontró su remedio
Hoy me doy el perdón si me lastimé el corazón
Hoy vale más despertar que soñar en este juego

Hoy que es tiempo de sanar las heridas del tiempo
Hoy que es tiempo de ser luz

Esa es mi revolución
Llenar de amor mi sangre y si reviento
Que se esparza en el viento
el amor que llevo adentro

Esa es mi revolución
Llenar de amor mi sangre y si reviento
Que se esparza en el viento
el amor que llevo adentro


Sin comentarios: más que una canción, un himno de esta Nueva Percepción.

Mañana

Gracias al disco “Nuevo Latino” de Putumayo World Music, he descubierto esta excelente canción,  y también un excelente grupo, Aterciopelados.

Mañana por la mañana,
temprano de madrugada,
voy a enderezar mi vida.
No más vicio, ejercicio,
no más conducta desordenada,
no más seguir postergando los deberes diarios.
No más sacarle el cuerpo a las responsabilidades.

Mañana por la mañana,
apenas suene el despertador,
empiezo mi era ejemplar.
Voy a hacer dieta, dejar de fumar,
a no mentir, a no explotar,
a no dejar nada para mañana

Empiezo mañana por la mañana.
(Mañana por la mañana)
Esta vez si es en serio,
perseveraré en mi empeño.
(Mañana por la mañana)
Dejaré los malos hábitos.
(Mañana por la mañana)
Cinco en disciplina.
(Mañana por la mañana)
Borrón y cuenta nueva,
mil y un propósitos me llenan.
(Mañana por la mañana)
Pintaré mi raya,
dejaré mi huella.
(Mañana por la mañana)
De ahora en adelante
punto aparte.


Hoy es mañana, el mañana no existe. Siempre es hoy, ahora; bien lo sabe mi tabernero favorito: Hoy no se fía, mañana sí.

.. Y lo que me ha costado publicar esta entrada, siempre dejándola para mañana … 😉

El maestro y el escorpión

Un maestro que paseaba por el bosque con su discípulo, vio que un escorpión se estaba ahogando en un riachuelo, y decidió sacarlo del agua.

Pero cuando lo hizo, el escorpión le atacó. Retiró rápidamente la mano, y el animal cayó de nuevo al agua. Intentó sacarlo otra vez, y el alacrán lo volvió a atacar.

El alumno, que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

– Maestro, ¿porqué no lo deja morir? En realidad lo merece, es un animal malvado, que le ataca cuando usted sólo intenta salvarlo. Además, cada vez que intente sacarlo del agua le atacará.

El maestro respondió:

– La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro lo sacó del agua.


Uno de mis cuentos favoritos. La primera reacción, responder con la misma moneda: ¡Ok, la próxima vez yo haré lo mismo… !

Me gusta saludar a la gente. Saludo a alguien y no responde, escuece, y llega la reacción: ¡antipátic@!, no te vuelvo a saludar… Entonces te das cuenta de que esa persona te está cambiando…

Cuesta, pero una nueva percepción no puede tomar como base lo que hagan los demás.

Como dice la moraleja del cuento: No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.

La ley del espejo de Yoshinori Noguchi

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Para comentar esta maravillosa historia, lo mejor es utilizar las palabras de su propio autor:

“… es una historia que nos llega al corazón …

… ocurren acontecimientos que sintonizan exactamente con nuestro interior …

… la causa que se halla en nuestro interior se hace realidad como efecto”

No es fácil explicar la teoría del espejo con palabras, pero este breve cuento la muestra con suma sencillez.

Y como la mayoría, no he podido dejar de llorar al leerla.

Por si no la conoces, no quiero contar nada más. Puedes encontrarla aquí.

Espero que también te llegue al corazón y nos una en esa nueva percepción…